Apoye mi cabeza,casi rendida, sudaron mis ojos; se me encogió la barriga; temblaron mis piernas y ya casi dormida…

Pensé que no valía, creía no tenerte porque no te veía y eso me hacía menos fuerte; como no te olía, pensaba enfurecida en no merecerte; al no escucharte, me castigaba por perderte; al no palparte, pensé ya que eras inerte y al minuto, tomé agua, acepté tu muerte .

Es entonces cuando pude (como dice un gran amigo) escucharte sin oìdos; abrazarte sin verte , olerte y sentirte bien fuerte .

Comenzaste sembrando la duda,hiciste que supiera,sintiera tenerte y ahora que ya no me das miedo,con respeto, quiero conocerte.

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