Hace días que me espero a tener un buen remedio para escribirte unas palabras que te den aliento bueno.

Hace días que me pregunto cómo puedo hablarte luego, con el corazón en mano sin pasar dolor ni duelo.

Hace días que te busco para acercarme con mis dedos, a narrarte lo que quieres y contarte lo que quiero.

Llegado hoy el momento, en blanco yo me quedo: sin saber contar sin cuentos; sin saber hablar sin miedos.

Te cuento lo que sentìa, pidiendo un abrazo bueno; sin poder soltar mis alas, sin poder abrir su vuelo.

 

 

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