Querida Zamoranita:

Te escribo a través del tiempo para que puedas verme ahora y contarte cómo (aunque parecía imposible) he llegado hasta aquí:

Empezaré contándote por cómo encontré mi lugar: busqué las ciudades dónde había playa ( no fue mi marido, ni mi trabajo, lo que me trajo aquí) y las fuí visitando, viendo las posibilidades que tenía en cuanto a cursos, trabajo, actividades…  Castellón fue la que me convenció pero podría haber sido Almería , Cadiz, Málaga o Valencia.

Mi marido llegó, cuando conseguí verme mujer, cuando empecé a sentirme atractiva y me centré en mis aspectos positivos dejando el físico con los negativos en el container de la basura. En realidad , no sé muy bien cómo llegué a conseguir esto pero sé que mereció la pena.

Hemos tenido 3 hijos, los 2 primeros vinieron gemelos y aunque sentí un miedo terrible por la gran barriga que tenía, mas todo lo que vendría; ahora los quiero con locura. Vencí esos miedos enfrentándome a ellos, tirando hacia adelante y sin darles demasiada importancia.

No recuerdo cuando dejé de pesarme, creía que no influía en mí el hacerlo pero estaba engañada.

Un día decidí dejarlo y desde entonces siento una liberación; ahora me peso o evalúo en otras cosas mas importantes cómo : cuantas veces me reí hoy , cuantos planes atractivos realizaré esta semana … Esta fue una de las cosas que mas me costó y aún hoy en día muchas veces me tienta, es como cuando dejas de fumar, siempre sigues teniendo la tentación. En esos momentos me ayuda pensar que llevo mucho tiempo “viva” sin hacerlo, que realmente no lo necesito aunque me muera de ganas y si lo hago, lo que hallaré serán 2 números que no me describen, ni me dan ninguna información que pueda servirme para algo positivo.

Sabes? Disfruto de la playa, del agua, de estar en bikini y no me paro a pensar en si mi barriga está mas o menos hinchada, si mis muslos están anchos y blandos o … Usé los mismos trucos(hábitos inconscientes) que durante un tiempo me jodieron la vida , esos mismos que usé para boicotearme; al conocerlos pude darles la vuelta:

-Si quería verme bien en bikini, me ponía tumbada para que mi tripa pareciera plana, en vez de observarme después de comer como hacía cuando me boicoteaba.

-Si tenía que pararme en un espejo: miraba aquello que dentro de que no me gustara; menos me desagradara.

La constancia en cada uno de los ámbitos me ha echo mejorar, siempre me he exigido y no he dejado de hacerlo pero comprendiendo que exigirme no es boicotearme y sabiendo que hay cosas que no están en mi mano.

La vida no es rosa , esto ya lo sabes pero puedes conseguir aquello que te propongas; ten paciencia y piensa que todo esfuerzo es recompensado.

Un abrazo, tu zamoranita.

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