Rodéame con tus brazos y no dejes que me desenrede de tu enjambre nunca.

Dime que sonría cuando no lo haga  y  hazme echar de menos los pucheros que ya no haré.

Cuando vaya madurando, déjame pero haz que no me olvide de que a veces puedo ser niña.
Cuando quiera ser una bailarina de primera y rodar como una peonza, no consientas que me frustre porque tenga poca cuerda, supongo que nunca lo harè lo sufientemente bien pero no dejes ni que eso me haga abandonar ,ni dejar de luchar.

Dame cariños

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