Durante un tiempo de mi vida, tuve un cáncer que se comía mi cerebro. Lo invadía dejando solo pequeñas partículas a salvo.

Un día decidí que con esas poquinas que me quedaban era suficiente y como de unas cenizas puede resurgir un fuego; con esfuerzo, paciencia y esmero vuelvo a tener cerebro con tumores, pero benignos.

Ahora soy alguien distinta que aprende a disfrutar día a día.

Ahora todo es bien diferente: huele de otra forma en que lo hacía, todo parece ser más bonito( o lo es porque dejo que en mi lo sea), hasta un un alfajor que no me pasaba,ahora me sabe rico; siento todo tan intenso… Que ahora sí vivo y escucho.  Aunque podría caerme esto es solo porque tengo equilibrio.

Alguien se olvidó de que existo, menos mal y muchas gracias a todos aquellos que me ayudaron y ayudan a que me olvide de dejar de existir.

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