Muerte al miedo, al agobio, a la oscuridad apagada, al negro grisáceo, a la angustia, a sentirse ahogada, muerte al desprecio y la sensación de estar bloqueada, a la vergüenza y la culpa, a la tristeza y  la desgana.

Enterremos la venganza, la envidia y las desgracias, el desánimo, la ira y también como no a la rabia, a la soledad mas temida junto  al temor del mañana.

Quememos los malos recuerdos, salvando la esencia ganada, lo aprendido de ellos para el futuro del mañana.

Lloremos su perdida, dejando nuestras últimas lágrimas para omitir la tristeza del fondo de nuestro alma.

Anuncios