Te acercas a mí como un perfume fresco que entra por mis fosas nasales y se queda dentro; me envuelves con tus caricias y me quedo absorta observando tu sonrisa mientras haces que mis ojos brillen de una manera que hace tiempo que no hacían.
Cada día me sorprendes con un nuevo regalo que no puede comprarse con dinero y eso te hace aún mas especial, me has devuelto la ilusión y aprecio que algo en ti también está creciendo.
Mis miedos y tus miedos se mezclan alejándose y dejándonos disfrutar de nuestro caminos, ahora convertidos en una inmensa e infinita autopista  por la que podemos circular  sintiéndonos libres.

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