Escribo desde un lugar que es difícil dejar de observar:

Veo las margaritas bailando con un airecillo agradable en este día de sol ; oigo el ruido de las cascadas del río mientras me hago amiga de una abispa que rebolotea bajo mis piernas; las hormigas suben hasta este mismo papel para saludarme y hay un gran árbol que no ha dejado de abrazarme desde que llegué; me siento bienvenida.

Tras unos minutos observando sin sentirme observada, os cuento que escucho unas campanas; me están avisando que ya es hora de irme, lo hacen de manera agradable para que no se me haga tarde y dejándome claro que podré volver a este lugar siempre que quiera para llevarme un poquito de esta tranquilidad que hoy quiero compartir contigo.

Recuerda llevarte tu parte antes de marcharte y siempre que necesites, puede volver a por más ; he encontrado un lugar donde se regenera.

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