Ven conmigo, déjate llevar y vamos a despedirnos, a dar nuestro último adiós como dios manda.
Monta, nos vamos en una vespa preciosa disfrutando del paisaje: hay mar y montaña para que te quedes con aquello que mas te guste, para que sientas con todos tus sentidos , para que veas, saborees , huelas y escuches cada detalle dejándote acariciar por la brisa que nos lleva hasta un lugar mágico.
 Allí, montamos en una nube blanda y esponjosa, es tan blanca que da cosa hasta sentarse encima porque parece que vamos a estropearla o mancharla pero no es momento de pijerias, hay un reloj de arena que corre ; no debemos de perder demasiado tiempo; asique salta, no te lo pienses.
Ya estamos, agarrándonos fuerte recorremos ciento de kilómetros a gran velocidad hasta llegar  a nuestro destino.
 Ahí la tienes a ella, sentada en una gran nube, sonriendo, está feliz por verte, te tiene cariño, te quiere y te abraza fuerte porque sabe que desde ahí arriba no podrá volver a hacerlo de manera que tu lo sientas. Pero recuerda que eso no quiere decir que no vaya a hacerlo.
Háblale, dile todo aquello que te ha quedado por decirle, pronúncialo aún sabiendo que ella ya lo sabe, porque ellas lo saben todo.
El reloj de arena se está agotando…
 Ella se despide a pesar de saber que tu quieres quedarte, es suficiente; siente tener que irse, rompe a llorar y concentra todo su llanto en tan solo dos lágrimas que caen por su rostro, antes de ser consumidas ella las recoge con su mano  y las  posa en tu corazón dejándote su esencia, para que la sientas cerca y sepas que siempre seguirá estando contigo.
Después se marcha sonriendo, feliz por tener te, orgullosa de ti y sin permitir que su mirada te  pierda para poder seguir protegiéndote, siempre.
Vamos, es hora de volver a casa, se nos a echo tarde y Conchi tendrá ya la cena preparada, la nube va rápido pero la vespa no tanto así que tienes tiempo para asegurarte de que ella sigue mirándote desde ahí arriba mientras nos alejamos.
Ahora sí, desde aquí no puedes verla pero en las noches estrelladas mira hacia arriba, ella te mandará alguna señal de que aún sigue divisándote y cuando quieras percibirla toca en tu corazón para poder conectarte con ella.
Sonia, sube a cenar ya que está apunto de llegar Raúl y tu estas ahí embelesada, dile a tu madre que no a sido culpa mía que la moto no corría mas y que no le avisaste que llegábamos tarde porque en esos sitios no hay cobertura (seguro que te mando algún mensaje).
Maña a las 6 nos vemos en el Melia ok? Venga marcha yaaaa!!! TQM Hermanika
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