Ver que no se está en un cuento de hadas donde todo es de color de rosa, dejando la inocencia aparcada en un parking donde nos multarán sólo por seguir teniéndola; sentir el frío del invierno aún tapándonos demasiado; despertar un lunes a las 7 de la mañana, afrontar un día duro sin ganas de sonreír, soñar con utopías inalcanzables para poder seguir calzando nuestro pies cada día; aguantar golpes de un boxeador sin caer, correr y saltar como verdaderos atletas, envidiar aquello que no tenemos dejando de  valorar lo que poseemos,abrir los ojos; eso es madurar.

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