Abro la tapa de la caja donde me escondía desde hace tiempo a la vez que  la manta con la que apenas podía taparme se rasga y deshilacha hasta desaparecer, dejándome desnuda delante de cientos de miradas que me observan como si fuera un ser extraño , porque quizá lo sea.

Doy un paso hacia adelante no sé si de hormiga o de pulga pero es firme y contabiliza.

Aprendo a deshacerme de un nudo de 3 o 4 vueltas,  sabiendo que me volveré a enratar.

Me pregunto si podré pedir un préstamo de varios millones de paciencia, sin tener un trabajo fijo.

Tengo un duelo con el miedo en el que mi espada está doblada y apenas puedo defenderme.

Deshago mi maleta , no sé si para quedarme.

Me abrazo con la sonrisa, valorando su cariño.

Me acuesto sabiendo, que mañana será otro día en el que caminaré, aprenderé, me preguntaré, pelearé y abrazaré hasta volver a acostarme.

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