Me voy con las maletas rotas, cargadas de arañazos, de sonrisas tristes, de verbos callados y emociones inexplicables. Cierro la trapa de este año con la sensación de no haber rellenado todos sus días y a la par habiéndoseme echo infinitamente eterno. Dándole un valor mas aproximado a 0 que a 10 como su propio nombre indica.

Salgo o escapo con la necesidad de encontrar algo nuevo, de ir perdiendo ese equipaje que está ya viejo y demasiado agotado; deseando acabar con un punto y final de esos que no dejan opción a segundas partes.

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