Te echo de menos como sé que no debería, te pienso y recuerdo aún sabiendo que haciéndolo yo misma me quemo entre llamas preparadas por mis manos; te anhelo, te anhelo tanto… y sufro, sufro viendo tu cara en una especie de espejo que se esfuma como el vapor.

Navego en una utopía para poder agarrar los remos de la vida y no parar de llevar el ritmo al compás , soñando para al menos en sueños poder sonreír de manera leal.

Aún me pregunto porque la vida puede cambiarte de la noche a la mañana y porque dejamos que cambiara. Quiero pensar que hicimos lo correcto, que no hay otra manera de solucionar esta ecuación pero aún sigo empeñada en despejar la x de otra manera, todavía no he logrado conformarme y lo único que hago es enguarrar mi cuaderno intentando imposibles, sin pararme a pensar que ni siquiera soy de ciencias, que ser de letras tiene sus pros y sus contras y en este caso ha salido un 2 siendo nones , al igual que salió cara cuando elegí cruz y alguien grito bingo mientras yo cerraba los ojos pensando en el único número que me quedaba. Pero así es y tendré que afrontar mi derrota, no queda otra.


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