Voy caminando, sin rumbo,  por un largo pasillo de esos que parecen no tener final; es algo estrecho y el techo toca mi cabello, ya blanco, por el roce de la pintura. De repente; un presentimiento me hace correr sin motivo aparente,corro a toda prisa hasta llegar a una cortina ,  retirándola, con curiosidad, veo a lo lejos un gran arcoiris aparecer entre nubes grises;  y es entonces cuando sé, que alcanzarlo será mi segunda pantalla, mi próxima meta.

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