Para que hablar, para que hablar en un mundo censurado; en un lugar donde estás solo y sólo tú te escucharás, donde las palabras saldrán de tu boca para chocar y volver a introducirse dentro de tu cabeza, parecerá que estás loco porque únicamente hablas contigo; seguramente esos miles de sonidos puntiagudos seguirán afilándose dentro de ti; agitándose, rasgando una y otra vez tu interior cada vez mas desgarrado.

Para que hacerlo en una sociedad donde nadie quiere escuchar y solo quiere ser escuchado, donde no hay distinción entre oír o escuchar.

Para que contar cuando aprendes a comprender que quizá tengas que aceptar que siempre seguirá pinchando hasta que llegue un momento en  que logres tapar ese pincho con un simple trozo de plastilina.

Para que gritar si se puede susurrar, dejando que el viento y el tiempo se lleve todo; esperando que así suceda.

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