Te quise sin protección solar, me expuse a ti arriesgándolo todo y resultó ser como pretender andar por encima de las teclas de un piano sin hacerlas sonar, resultó ser como juntar garbanzos con nata o bailar descalza sobre la punta de un gran iceberg; me ilusioné con imposibles como vivir en Venus o Neptuno.

Sentía que todo era factible, vivía en una nube demasiado ligera que apenas podía sostenerse a ella misma, no era de algodón sino de aire sin ni siquiera color; hasta que un día llovió tanto que se evaporó en tan solo un instante, exactamente el mismo tiempo que dura un parpadeo.

 

 

 

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