Despacio, muy despacio voy apoyando mis pies lentamente en el suelo, primero uno y luego otro exactamente igual que un niño que empieza a andar.

Hé de tener cuidado ya que camino por una fina cuerda que se tambalea a varios metros de altura, temo caerme pero intento no mirar hacia abajo para no alimentar mas ese miedo que se va apoderando de mi cabeza  y cada vez ocupa mas parte de ella; por momentos quiero darme la vuelta pero estoy en la mitad camine para un lado o el otro tengo un buen trecho; asíque decido: pa´alante, pues  lo contrario no tendría sentido.

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