Camino despacio, sin prisa ; dejando que la brisa choque contra mi cara para disimular las tímidas lágrimas que ya mis ojos no pueden agarrar. Son lágrimas de dolor , de rabia , impotencia… Mientras escucho mi cabeza que no dispone de botón de stop o pause, tiene una sola tecla de play automático que activa una interminable pista de cuestiones, las cuales, quizá nunca serán resueltas ; interrogaciones cuyas posibles respuestas están llenas de sonidos demasiado estridentes para poderse reproducir; son agudos y graves desafinados, que hacen daño no sólo a los oídos…
Quiero pensar que es sólo esta canción; que la próxima será melódica, pegadiza, de esas que tranquilizan y no te cansas de repetir.
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